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Medio ambiente7 de diciembre de 2022¿Cómo afectan las nuevas restricciones por la sequía a la industria en Cataluña?

En Cataluña existen épocas en las que se dan periodos de sequía que están relacionados directamente con el clima mediterráneo. Estos episodios acostumbran a ser largos y van seguidos de periodos cortos de lluvias intensas y, por tanto, es habitual que, de manera periódica, las reservas de agua de nuestro territorio se vean afectadas a causa de la falta de precipitación.

Por este motivo, desde inicios del 2020, la Agencia Catalana del Agua dispone del Plan de Sequía, aprobado por el Acuerdo GOV/1/2020. El objetivo principal de este Plan es el de asegurar el abastecimiento de la población, minimizando los efectos negativos sobre los recursos hídricos y los impactos económicos sobre dichas actividades que usan el agua dentro de su proceso productivo, convirtiéndose así, en una herramienta de vigilancia permanente para gestionar los episodios de escasez de agua dentro de las cuencas internas de Cataluña.

El Plan de sequía divide el territorio de las cuencas internas de Cataluña en 18 unidades, de esta manera permite enfocar las acciones en aquellas unidades donde realmente se encuentre el problema.

El plan define dos estados de sequía: la pluviométrica (directamente relacionado con la precipitación) y la hidrológica (reservas de agua que deben gestionarse con eficiencia y siguiendo unas prioridades). Las dos están directamente relacionadas, ya que la segunda suele derivarse de la primera.

Dependiendo de los diferentes escenarios de escasez de recursos dentro de cada una de las 18 unidades definidas, se puede determinar sequía pluviométrica, la cual se clasifica en dos niveles: severa o extrema; y/o sequía hidrológica, la cual se clasifica en 3 niveles: alerta, excepcionalidad y emergencia. Para la sequía hidrológica existe también el nivel de prealerta, pero este estado no tiene afectaciones directas a la población, se determina para que la administración empiece a realizar acciones preparatorias a nivel de organización interna. Por último, el Plan define, para aquellas unidades reguladas por embalse, tres subniveles dentro del nivel de Emergencia (I, II y III).

Cada uno de los estados anteriormente definidos trae consigo una serie de medidas que deben de ser adoptadas para mitigar o reducir los daños a medida que aumenta la gravedad de la sequía, por lo que, en el avance de la declaración de los estados de las unidades de agua, las medidas de gestión se vuelven cada vez más restrictivas.

En las 18 unidades de explotación definidas, la declaración del estado de sequía se puede realizar de manera independiente. Estas unidades son homogéneas en cuanto al origen de los recursos hídricos empleados por los abastecimientos municipales.

Además, en el apartado 5 del plan mencionado, se regulan las medidas a realizar dependiendo del estado de sequía declarado. Este estado va cambiando con el tiempo, ya que desde octubre del 2021 está activo el Plan de Sequía, y de ahí que periódicamente se publiquen en el Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña las resoluciones correspondientes.

La última Resolución ACC/3687/2022, publicada el 25/11/2022, ha declarado la alerta hidrológica de las unidades de explotación de la zona del sistema Ter-Llobregat y de la conca de la Muga, determinando el estado de alerta en 13 de las 18 unidades definidas, un total de 515 municipios de 27 comarcas distintas.

Desde el mes de febrero de 2022, el sistema Ter- Llobregat, el cual abastece a más de 5 millones de personas, estuvo en situación de prealerta. Durante estos últimos meses se ha estado registrando un descenso constante de sus reservas hídricas, provocando que los embalses de esta área se encuentren al 33% de su capacidad, hecho que ha comportado la declaración del estado de alerta.

Los acuíferos de Carme Capellades y el Fluvià Muga, la parte alta del Ter, el Llobregat Mitjà, l’Anoia Gaià, l’Empordà, la Serralada Transversal, Banyoles y Prades Llaberia continúan en el estado de alerta ya declarado estos últimos meses.

Las medidas que deben tomarse en situación de alerta implican una serie de limitaciones en cuanto algunos usos del agua, como son la reducción de agua para riego agrícola (25%), para usos ganaderos (10%), para usos industriales (5%), para usos recreativos que impliquen riego (30%) y para otros usos recreativos (5%).

En cuanto a la reducción para usos industriales del 5%, el Plan de Sequía, define que: «5,3,3,c. Con carácter general, las personas titulares de los aprovechamientos de agua deberán reducir su consumo respecto a su consumo en situación de normalidad«. Es decir, que la reducción no será aplicable al caudal concesional, sino sobre el consumo habitual. El plan no especifica cómo debe calcularse el % de reducción, es por este motivo que desde ASECORP hemos realizado consulta a la administración para conocer cuáles son los criterios para aplicar estas reducciones. El criterio es el siguiente:

Desde l’Agencia Catalana del Agua se determina que este 5% de reducción debe aplicarse respecto a la media del consumo de los tres últimos años, es decir, que el consumo de diciembre de 2022 de las industrias en unidades de explotación declaradas en alerta debe de reducir en un 5% respecto a la media de los meses de diciembre de 2019, 2020 y 2021. La obligación de ahorro es para todas las industrias desde que se publica en el Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña la resolución que declara el estado de sequía hidrológica de la unidad de explotación.

Se establecen también limitaciones particulares para los usos urbanos, que deberán cumplir todos los municipios, como, por ejemplo, limitaciones de riego para parques y jardines, la prohibición de llenar fuentes ornamentales, limitaciones en el llenado de piscinas, limitación en la limpieza de vehículos, etc. Además, de limitarse también el consumo global de agua por abastecimiento a un máximo de 250 l/persona/día.

Según la l’Agencia Catalana del Agua, todo esto está comportando que, desde principios de año, las desalinizadoras estén funcionando al 85% de su capacidad, cuando en situaciones de normalidad funcionan entre el 20% y el 30%. Gracias a este hecho se ha ralentizado el descenso de las reservas, ya que de lo contrario los embalses se encontrarían en una situación significativamente peor.

En la web de la Generalitat de Cataluña existe el Portal de la Sequía donde podréis encontrar toda la información relacionada con el estado actual de las reservas hidrológicas de nuestro territorio.